¡Oh, gravamen conmovedor, avieso orgullo!
¡Desechos dinteles! (Estoy convicto,
¡Quiero abortar de mí…!) ¡Oh vanagloria de vanaglorias!,
¡Ah, aflicción de
Espíritu y nada menos!...
¡Todo fue simulacro y el deber: Retruécano cruel! ¡Oh Jha
Yahvé del Poder remunerador! ¿Hasta cuándo…
Hasta cuándo…, hacia donde la impunidad
Del ego. Estatus de mutismo? ¡Oh! ¡Oportuna prudencia,
Prudencia, prudencia…, que da glamour a la panza,
Impresión de robustecida heredad.
¡Ay! Machacando ojos busco, recorro el alma
Otras lúbricas ergástulas, legítimas como nupcias…
¡Oh, adiestrando el tuerto al invidente, acuñando
Caudillajes del vivo anhelo de ordenar!
Pero…después de tanto…¿Así no se ejercita la crítica
Constructiva? ¿Eh? Adelante ¡Critiquemos!
¡Oh! La pompa de falsas usuras, noches bebidas,
¿La indulgencia, acaso la candidez, el arma de excluir?
¡Oh, que gabela, que gravidez vi, sobre el humano
Que soldado a sus adargas, volitivamente, del total
Exonerándose! Insomne por ecuanimidad, infame el
Arsénico que en lenguas, acaudala…!Oh y al
Comprometimiento sutil añaden! ¡Ay! Irresolutas
Las exigencias, los reembolsos, los exámenes,
Gemidos alquilados y rentas de lucidez!
Se rasgaron protocolos, se ensayó el favor. ¡Oh, de
Bruces imploré, vociferé, aborté, clandestinamente la
Fé! De discernimientos, perspectivas, integridades,
Me purifiqué ¡Oh! Besando el cielo entre muslos. Y a la
Inconsistencia de mi oligarquía entregué, para ver la avaricia
Del
Azur, asediando, incendiando ¡Oh! la intrepidez del
Avestruz bajo tierra.
Mis responsabilidades aferré y luego…
Envidié, ¡ah!, el patrimonio de
Hojarascas, el vendaval, cenizas del vástago,
Desamor que reconstruí y perdí.
¡Oh, sí! ¡Inhalaré toda amenidad y del flechazo
Insignias supremas hice! De la pereza, un itinerario sobre
La angina traspapelé hasta verla andar.
¡Cuantas nigromancias seduje,
Cuantas…! ¿Qué países, que costado, que sepulcro
Nasal con genialidad trajo a la locura hilarantes playas?
No padecieron la urgencia de mil compulsiones, sin
Que baboseara yo la próstata de sus ídolos,
Al díablo con mi extravío, estrangularé y
Digeriré la felicidad de engordar al juez y al verdugo.
Malparir el corazón es ostentar con crímenes de libertad.
El ideal salpicado de lobreguez, el otoño descosiéndose en
hojas Diáfanas. Detrás inclemencias y mas inclemencias.
¿Quién susurra? ¿Acaso del cáliz donde saboreé, delirantes
Introspecciones? ¡Oh!, ¿Adonde?..., ¿Hacia qué…?
¿Tenía aprensión? ¡Ah, tanta sed, tanta lujuria!
¡Oh mal engendro
De trasgos, te reto!, ¡Sodoma, oh Sajonia caída! ¡Oh!
Promiscua renuncia! ¿A aquellos laconismos vine,
A estos lamentos, cavilosos, mutiladores,
Torvos, no presentidos?
¡Ea, las tribulaciones bajo el talón, caen, clavándose!
Orinando esplendores. ¡Ea! ¡Que recompensa para prorrogar,
Para ejercer el complot decorosamente, ¡oh!, con
Perfidia y enseñamientos y premeditación!, ¡ah! exento.
¡Ay! Aquel correr tras el viento ¡Ah, primores tras el fin!
¡Oh, pudriéndome, junto al astro, echando al fuego raíces! ¡Oh
Iluminación! Renunciar a la demencia es faena gravosa
¡Oh!
¡Propósito desgarrador…!
¡Qué benévolo golpe la pureza hizo al condenarme
Oh, de aquella, aquella
Urgencia que sufrí y gocé revolcado entre seres de la
Excecración!
Fue el preludio de ebullición inefable, todo por dilapidar
Y ya veremos..Despues de todo, ¡Ahh! Absurda, ninguna era
La indiferencia ¡ Pertinaz mitología de pretender, si de todas las
Chifladuras!
¡Oh! Todos los escapismos posibles, los panoramas todos.
¡Ay, todo fue simulacro! (Galardones efervescentes)
Se rasgó por fin el meollo, la fama. Se encarnizaron
Privanzas.
Degenerada, ¡oh, las entrañas, bullendo en ácidos tocinos,
Brincando encima de terquedades ensortijadas! ¡Inah!, que
Alguien
Me extirpe de estos abismos, ¡ah!, estas centellantes represalias.
¡Oh, vigor!, ¡oh!, que avivan perversa
Humedades!
¡Oh no! La condenación del alba esclareciendo llegó
Con dictámenes, omisiones entre vaivenes,
Náuseas, escalofríos, la contundente alucinación, ansiosa,
Depresiva, abordaje de todos los inescrúpulos inimaginables,
Era el Guernica final, fantasmagorías engulléndome hacia
La nada del Todo, cauterizado, insincero, inerte.
¡Ah! ¡Tu mar de capcioso uxoricidio demoliendo,
Golpeando duro, duro, aquí, acullá!, capciosamente
Brutal, ¡ah, por fin!, cayeron elencos. ¡Oh! Justa potestad.
¡Sembré vientos y cosecho tempestades!
Lo espero todo y nada. Postreros días:
¡Llévenme! ¡Llévenme!
¡Que de pie sobre mi cabeza espero suspenso de afanes!
¡Oh mar, trágame, trágame!
¡Oh mal de hombres!
¡Oh, God de Magod!
Si tu onda es voraz, lámele el prepucio a esta
Demencia brutal.
©Jesús Lara Sotelo
Del libro ¿Quien eres tú, Gog de Magod?